Cuando un despliegue de autenticación afecta a millones de usuarios, cada minuto cuenta. Por eso mantenemos un canal de soporte técnico separado del comercial, con ingenieros que conocen la arquitectura de tu integración y pueden intervenir sin escalar el problema por capas internas.
El SLA estándar para incidencias de infraestructura es de cuatro horas en horario laboral. Para entornos críticos de frontera o registro civil, el acuerdo se define en el contrato con ventanas de respuesta de treinta minutos. Las consultas de integración se responden en un día hábil.
Antes de escribir, revisa la sección de preguntas frecuentes — probablemente tu duda ya tiene respuesta documentada. Si no, el formulario de contacto llega directo al equipo que gestiona tu caso.
Antes de iniciar un despliegue, conviene fijar qué cubre la verificación y qué queda fuera de ella. Estas definiciones evitan malentendidos sobre responsabilidades y límites técnicos.
La plataforma confirma que una credencial pertenece a quien la presenta y que los datos biométricos coinciden con el registro. No emite documentos de identidad ni certifica la validez legal de un pasaporte o un permiso de residencia. Esa competencia corresponde a la autoridad emisora.
La infraestructura está diseñada para operar con alta continuidad, pero la verificación depende de la conectividad del puesto de control y del estado de los sistemas externos con los que se integra. Un corte de red local o una caída del registro nacional pueden interrumpir la consulta aunque el núcleo de la plataforma siga activo.
Ningún sistema de comparación biométrica alcanza una exactitud absoluta. La tasa de falsos rechazos y de falsas aceptaciones se ajusta según el umbral de seguridad que defina la institución. En operaciones de frontera o acceso a infraestructura crítica, ese umbral se configura con tolerancia reducida, lo que puede exigir una segunda verificación presencial en casos límite.
El despliegue sigue una línea definida: primero se audita el entorno actual, después se configura el núcleo de verificación y finalmente se mide la operación en producción. Cada etapa tiene una salida concreta que la siguiente consume.
Los plazos dependen del volumen de identidades y de los sistemas legados que deban integrarse. Una prueba piloto con un organismo suele tomar menos tiempo que la migración completa de una base nacional.
Se documentan los puntos de acceso existentes, los formatos de credencial y los requisitos normativos del organismo. El resultado es un informe de brechas que define el alcance real del proyecto.
Se despliega el motor de autenticación en un entorno aislado. Aquí se calibran los umbrales biométricos y se conectan las fuentes de identidad autorizadas, sin tocar aún el tráfico en producción.
Un grupo acotado de operadores utiliza el sistema con datos reales pero sin impacto legal. Se registran tasas de error, tiempos de respuesta y comportamiento bajo carga simulada.
El tráfico se traslada por etapas: primero un servicio secundario, luego los flujos principales. Cada corte se valida contra métricas predefinidas antes de continuar.
Queda un equipo de guardia con acceso a paneles de latencia, tasa de rechazo y disponibilidad. Los umbrales se revisan mensualmente con los responsables del organismo.
Si el proyecto involucra múltiples jurisdicciones o sistemas heredados extensos, la etapa de relevamiento suele extenderse. Para una vista general de los acuerdos de servicio y soporte, revise la página de planes.